El fenómeno de incorporar animales de compañía a los hogares ha experimentado un crecimiento notable en las últimas décadas, viviendo un aumento especialmente explosivo tras la pandemia. En Bilbao, esta realidad urbana se traduce en cifras sorprendentes que obligan a replantear la gestión de los espacios públicos: hay cerca de 40.000 perros censados, superando en 10.000 el número de niños menores de 14 años en la ciudad.

Para abordar este importante reto urbano, Álvaro Pérez, concejal de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Bilbao, detalló la estrategia municipal en una entrevista radiofónica en Onda Vasca. Dicho encuentro se enmarcó dentro del programa «Café con Patas», un exitoso espacio producido por Diana Rodriguez.

A continuación, desglosamos las claves de esta entrevista y las medidas que marcarán el futuro de las mascotas en la capital vizcaína.

Infraestructuras y Nueva Regulación Jurídica

La adaptación de Bilbao a este incremento canino ha sido progresiva, buscando siempre un equilibrio para evitar que el impacto en las calles fuera inasumible. La respuesta del Ayuntamiento se ha articulado en dos grandes frentes:

  • Frente Físico (Zonas de Esparcimiento): Se han habilitado y mejorado áreas específicas en todos los distritos, popularmente conocidas como chacurunes. Algunos de estos espacios están totalmente vallados para mayor seguridad, mientras que otros permiten a los perros correr libremente dentro de horarios específicos.

  • Frente Jurídico (La Nueva Ordenanza): Hace apenas seis meses entró en vigor la Ordenanza municipal reguladora de protección, bienestar y tenencia responsable de los animales. Esta normativa es el nuevo pilar legal y establece:

    • Límites precisos en la longitud de las correas.

    • Obligatoriedad en la recogida de suciedad (excrementos y orina).

    • Exigencia estricta de microchip y vacunación al día.

    • Prohibición total de la cría particular.

Sanciones, Limpieza y el Papel del Civismo Ciudadano

A pesar de la importante inversión en nuevas infraestructuras, Álvaro Pérez enfatizó en «Café con Patas» que el principal margen de mejora reside en la actitud y el civismo de las personas propietarias.

Hasta el momento, la nueva ordenanza ya ha derivado en la apertura de 25 expedientes sancionadores. Estas multas funcionan como un claro «aviso a navegantes» para recordar que, por ley, los perros deben ir atados en la vía pública y parques (fuera de las zonas habilitadas). Las sanciones se clasifican en leves, graves y muy graves, pudiendo llegar a castigar severamente daños irreversibles o la muerte del animal por negligencia humana.

«No recoger los excrementos es una actitud incívica que atenta contra la higiene y la salud pública, y debe ser sancionada.»

Asimismo, desde el consistorio se insiste en prácticas de sentido común diario, como la obligatoriedad de llevar botellas de agua para diluir la orina en fachadas y mobiliario urbano.

Campañas de Concienciación: «Yo también tengo derechos»

Bajo el lema «Yo también tengo derechos, respétalos», el Ayuntamiento ha lanzado una potente campaña de concienciación protagonizada por un perro y un gato frente a un micrófono. El objetivo es darles «voz» para exigir su derecho fundamental a estar limpios, bien alimentados, vacunados y registrados.

El mensaje subyacente es transparente: convivir con un animal aporta innegables beneficios emocionales, pero exige la responsabilidad ineludible de garantizarles una calidad de vida óptima y de cuidar el entorno urbano. Por ello, ante la llegada de fechas señaladas como la Navidad, el Ayuntamiento evita intencionalmente fomentar campañas masivas de adopción, recordando una máxima vital: un animal no es un regalo, sino un compañero de vida que requerirá compromiso durante muchos años.

Los Grandes Debates: Pirotecnia y Transporte Público

Durante la charla con Diana Rodriguez en La Llamada de Buck, se abordaron dos de los temas que más debate generan actualmente entre los dueños de mascotas en Bilbao:

El Problema de la Pirotecnia

A título personal, el concejal Álvaro Pérez se mostró radicalmente en contra del uso de pirotecnia. Sus argumentos no solo se centran en el grave sufrimiento y estrés que provoca en los animales, sino también en cómo afecta negativamente a personas con autismo y los riesgos físicos que conlleva su manipulación.

Una Mirada al Futuro: ¿Una ciudad más felina?

A pesar del boom canino actual, el pronóstico del concejal de Salud y Consumo depara sorpresas. Pérez augura que en los próximos 10 a 15 años la tendencia podría invertirse a favor de los gatos.

¿El motivo? Una sociedad con un ritmo de vida cada vez más acelerado y menos tiempo libre. La nueva ordenanza exige dedicar tiempo de calidad para pasear y dignificar la vida del perro, unas obligaciones que pueden resultar incompatibles con las jornadas laborales modernas. Esto convertirá al gato en una opción de compañía mucho más adaptable al estilo de vida actual (predicción respaldada por el propio concejal, quien convive felizmente con un gato de 15 años).

En conclusión, la entrevista en Café con Patas deja una enseñanza fundamental: la clave de la estrategia municipal en Bilbao no pasa por limitar o culpabilizar a los animales, sino por educar y exigir máxima responsabilidad a sus dueños para garantizar una convivencia armónica entre todos los ciudadanos.

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